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“Evitaremos la quimioterapia en el 70% de las mujeres con el cáncer de mama más común”

Fuente: Infosalud


Fecha: 06/04/2018



Joan Albanell (Barcelona, 1964) es un tipo contenido, pero se puede atisbar cierto orgullo cuando saca el ordenador para enseñar una presentación escrita en 1992. En ella se menciona la necesidad de distinguir a las pacientes de mama que debían recibir quimioterapia para evitar recaídas de las que podían ahorrarse la quimioterapia y sus efectos secundarios sin riesgo para su vida. Entonces, cuando aún se estaba preparando para ser oncólogo, ya definía la necesidad de un test validado en ensayos clínicos, sencillo de realizar y asequible para que llegase a la mayoría de los pacientes.

Casi tres décadas después, Albanell, que ahora es jefe del Servicio de Oncología Médica del Hospital del Mar en Barcelona, acaba de salir de una de las sesiones plenarias de la reunión anual que la Asociación Americana de Oncología (ASCO) celebra en Chicago en la que se han presentado los resultados de TAILORx. Este amplio estudio, financiado por el Instituto Nacional del Cáncer de EE UU, muestra que, aplicando el test molecular Oncotype DX, es posible librar de la quimioterapia y sus efectos secundarios al 70% de las mujeres que sufren el cáncer de mama de mejor pronóstico (hormonodependiente, sin extensión a los ganglios de las axilas y negativo a la proteína HER-2). “Aproximadamente la mitad de las mujeres que se diagnostican en España tienen estas características”, apunta el médico.

Este tipo de pruebas para evitar tratamientos tan duros como la quimioterapia a miles de mujeres ya se aplicaban en España. Albanell, que también es coordinador del comité científico de GEICAM (Grupo Español de Cáncer de Mama), cuenta que “en 2011 se empezó a plantear que la plataforma Oncotype DX, que ya se utilizaba en EE UU, se pudiese traer a Europa”. “En GEICAM hicimos un estudio pionero en Europa en el que aplicamos la plataforma Oncotype a 107 pacientes", continúa Albanell, que lideró este trabajo.

Tendríamos que ver cómo ampliar los criterios para hacer la prueba accesible a más pacientes

“Antes de aplicarla, nosotros nos preguntábamos si por las características convencionales le daríamos quimioterapia a una mujer concreta. Luego aplicábamos el test y veíamos si modificábamos o no la decisión. Y la modificamos en un 32% de mujeres. Este estudio luego fue replicado en otros países de Europa, y en España nos fue útil porque nos ayudó a convencernos a nosotros mismos y a la administración de que se empezara a aplicar el test Oncotype”, explica. “España fue un país pionero en la aplicación de este test, pero no ha sido una aplicación universal y ahora creo que con los datos de un estudio clínico tan robusto, con el máximo nivel de evidencia, tenemos que buscar la manera de hacer más general la incorporación de estas plataformas”, concluye.

Pregunta. ¿Qué nos dicen los resultados de este estudio sobre el tratamiento del cáncer de mama?

Respuesta. Hasta hace unos años, sabíamos que en las mujeres con estos tipos de tumores más comunes, añadir una terapia hormonal después de la cirugía reducía el riesgo de recaída y metástasis y también sabíamos que añadir quimioterapia reducía un poco más este riesgo, pero no sabíamos cómo seleccionar a las pacientes a las que dábamos o no dábamos quimioterapia, cuál de ellas realmente se beneficiaba. Todas recibían terapia hormonal, porque había un beneficio muy establecido, pero la quimioterapia se hablaba con la paciente. Dependía de una serie de características clínicas y moleculares tradicionales, pero estábamos un poco en la oscuridad. En general se tendía a sobretratar a las pacientes.

Desde hace unos años se han desarrollado plataformas genómicas con las que se coge un trozo del tumor, se analiza la expresión de un número de genes [en el caso de Oncotype son 21] y con esta información tenemos una mejor visión del pronóstico de las pacientes y en algún caso de ayudar a predecir qué pacientes se pueden beneficiar de añadir quimioterapia. Este estudio se diseñó en 2003 y en él han participado 6.000 mujeres a las que dividieron en terapia hormonal sola y terapia hormonal más quimioterapia. El objetivo era ver si omitir la quimioterapia no era inferior a dar terapia hormonal sola y los resultados demuestran de manera concluyente que omitir la quimioterapia no es inferior.